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Latigazo cervical

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Latigazo cervical

7 octubre, 2015
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Es bastante común que los fisioterapeutas recibamos pacientes que nos piden ayuda para tratar problemas derivados de sufrir un latigazo cervical por lo que, nuestro artículo de hoy, se centrará en este tema.

Conocido como WAD (siglas en inglés de Whiplash Associated Disorders), este “latigazo” suele aparecer en una colisión trasera (y a veces también lateral) con el coche, afectando a un 30% de los siniestrados. Al producirse, nuestro cuello sufre una hiperextensión bifásica consistente en que los músculos se comprimen por un lado a la vez que se estiran por el opuesto, por lo que hace el efecto de un látigo al azotarlo en el aire.

Cuando pasamos por esta lesión, lo normal es que llegue en forma de dolor muscular acompañado de rigidez ya que, a modo de autodefensa, nuestro organismo tratará de mantener inmóvil la zona afectada. Y es que nuestro cuello está formado por vértebras, articulaciones, ligamentos y músculos que protegen a los nervios y vasos sanguíneos junto al esófago, la traquea y la médula. De ahí que el cuello sufra cuando tiene que hacer frente al latigazo.

El problema viene después puesto que, con este tipo de lesiones, sufrimos daños como dolor de cabeza, náusea, mareos, vértigo, hormigueo en los brazos o dolor cervical siendo dolencias que no se solucionan al convertirse, como decíamos al inicio de este texto, en crónicas. Los síntomas aparecen a veces pasadas las 24 o 48 horas del traumatismo y acaba derivando en cambios de nuestro estado de ánimo, causando ansiedad o incluso depresión.

Terminamos con una serie de consejos con los que ayudar a prevenir lesiones derivadas del latigazo cervical.

Mantén las distancias de seguridad. Debemos respetar y controlar la distancia correcta tanto con el vehículo delante nuestra como con el que nos sigue ya que, de esta manera, evitaremos agravar la situación provocando un impacto múltiple en caso de que ocurra cualquier colisión no deseada.

Siéntante adecuadamente. Las malas posiciones en el asiento del coche son una práctica más común de lo que pudiéramos desear. Llevar el respaldo con mayor inclinación de la recomendada, colocarnos demasiado pegados al volante, conducir con una sola mano o, en el caso de nuestro acompañante, echar una simple cabezada son motivos que pueden agravar las lesiones debidas a un latigazo cervical. De vital importancia el uso del cinturón desde el momento en que arrancamos el motor hasta que lo apaguemos de nuevo.

Anticípate al problema. Analiza tu entorno y al resto de vehículos. El hombre es un animal de costumbres por lo que, si nos habituamos a observar a los otros automóviles, lograremos predecir en tiempo real una colisión por alcance siendo capaces de saber si alguien está a punto de colisionar contra nosotros u otro coche.

Si, a pesar de todo, sufrimos una colisión por alcance, deberemos acudir a que nos vea un médico para tratar lo antes posible cualquier dolor o rigidez muscular que aparezca. ¡Recuerda, por ello, que puedes contactar con nosotros desde este enlace!